Seleccionar página

El pasado año tuve la oportunidad de realizar algunas fotografías durante la llegada de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar a la aldea de Almonte.

Debido a mi trabajo sólo pude estar unas horas pero fueron suficientes para probar la extrema dureza del camino. Polvo hasta las trancas que en determinados momentos dificultaba la respiración, y la incomodidad de andar por unas arenas en la que se hunden las pisadas de los romeros. A pesar de ello, la devoción hace que todas esas dificultades pasen a un segundo plano.

Mi equipo fotográfico quedó completamente cubierto de polvo, pero la experiencia fotográfica merecía la pena. No se si algún año tendré la oportunidad de hacer el camino completo con mi cámara, pero lo poco que pude vivir me llenó completamente de satisfacción.

Este año espero volver a repetirlo…